mardi, mai 12, 2009

don't mistake me

Desconcertada. Estoy a la deriva, hace unos días. Regresando esa impresión de mirarme al espejo y no reconocerme, perdiéndome de vista, sabiendo que me diluyo en las calles, despersonalizándome. Sigo pidiendo tiempo vivo para que mi cabeza recupere el orden, para que estos días y semanas de vértigo pierdan ritmo, para volver a caber dentro de mí misma y ocuparme de lo solucionable sin pensar más allá de límites indescifrables.

Hace unos días, en la biblioteca, una chica escribía un correo demasiado personal a un hombre, demasiado personal para hacerlo en un ordenador público, demasiado personal para que yo lo leyera impunemente y saber lo poco que pasó aquella noche que ella no podía olvidar y que le hacía corregir una y otra vez la frase siguiente, la que describía su estado de ánimo desde que hizo acto de presencia un aleteo de mariposas absolutamente ajeno para mí en su estómago. Lo leí justificándome con falsos motivos pero sobre todo lo leí porque me hizo recordar una sensación tan lejana que casi he olvidado. Allí, hipnotizada por saber, llegué a memorizar el correo de él, sé que no tengo perdón, e ideé en cuestión de segundos un mensaje anónimo para que supiera, si no se había dado cuenta ya, que aquella chica era estupenda, que sería consciente si estuviera siendo testigo junto a mí de cómo no temía ser vista o descubierta en plena confesión romántica. Porque sí, el amor no tiene vértices, ni sombras, ni controles, ni dudas, ni tiempo, ni espacios. Yo ya lo sé. Aunque no haya mariposas en esta primavera.

6 commentaires:

Alex a dit…

Regalo mariposas de tela a la gente a la que quiero desde niño. Estuve más de diez años sin regalar ninguna. Todo pasará. Para triunfar en el amor hay que rendirse, cantaba Jonathan Richman.

Olivia_p a dit…

carambas, nos regalarás algún día un final redondo o continúas?
obvio, ya sé que la vida es un serial con altibajos, pero en la escritura ese the end nos lo podemos permitir! O de verdad eso hiciste? cachis, que complicado

Capitán Alatriste a dit…

En esta primavera con una esquina rota.

Beauséant a dit…

las mariposas siempre llegan, sólo hay que dejar de esperarlas :)

lito a dit…

Es increíble como el Amor se entrelaza con el Destino, de mutuo acuerdo, para hacer que se produzcan ciertas situaciones que harán posible que dos personas se lleguen a conocer y a sentir mariposas. Querida amiga has sido el instrumento del Amor y el Destino para que se creara una nueva sucesión de eventos con sus causas y efectos. Enhorabuena pues el Amor no te ha olvidado, sino que te usa y seguramente te depara algo tan bueno que ni tu misma llegas a discernir.

Besos.

Dana a dit…

Lindo blog :)